No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
...la ciudad, la ciudad sigue dormida;
y los adobones del espacio gris es tu vida
la mía, que danza y gira
la de tantos humanos que se enfría.
tanta pared para no más
de veinte años más que me quedan,
del brebaje abrumado que vertió en mis trasnoches
me hice un prado
de tu imagen distante que asolaba
me hice un sueño.
sueño que llegó como un albatros en la playa
a posarse en mi almohada
estirando sus alas en su oculta inconstancia
y vuela en la ciudad prometida
y da vueltas la cabeza y gira el cuerpo
y se inquieta, y da saltos y despierta
qué noche, ¡qué vacía!
siempre quieta y callada,
como una rama de una yedra enredándole al alma,
risueña, y fea con rostro de angustia
la noche, la ciudad, la estúpida apatía.