No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
El alma ensayó su ritmo y se iba huracanada y el espíritu paciente le esperaba ¡¡cómo no acompañarle si se va sin destino si se va sola: y el cansado espíritu increpaba… no te vayas mi amor que tengo ganas, de no perderte nunca… ¡quiero amarte!. Y ella...
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