No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Flor de invierno, flor de estío, es de primavera y es de otoño: tu aroma es puro, néctar de campo y es urbano. ¡Y de repente, aparentas amor de laboratorio! Mi amor de Barquisimeto, es un dulce polen y es jalea: lívido, tierno, sutil, terso pero se enciende...
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