No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Relamida bajo la sombra de la manga, despojada a secas se ocultaba la perla, tal vez fue un día casual que dos rayos de sol le asía y presa del fuego fulguraba para que brille al antojo del ¡arte del joyero! que se obsesiona por verle asida en su dorado...
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