No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Flor de invierno, flor de estío,
es de primavera y es de otoño:
tu aroma es puro, néctar de campo
y es urbano.
¡Y de repente, aparentas amor de laboratorio!
Mi amor de Barquisimeto,
es un dulce polen y es jalea:
lívido, tierno, sutil, terso
pero se enciende y es intenso
cada vez que incomprende
mi tirano desconsuelo
¡Y es como que no le entiendo!
¡Cuánta falta me haces, mi amor de Barquisimeto!,
que estoy durmiendo y estando más que quieto,
y menos pensado me despierto.
Mi amor de Barquisimeto, no me dejes morir sin la flor de tu pecho,
que acá sobrevivo sin tu aliento
que allá rondan tus exóticos vientos.
Mi amor de Barquisimeto,
sin ti hay nostalgia y hay suspiro y hay pena y hay, un no sé qué
por éste adentro.
Que sin tenerte no es alivio
por eso cuando te enojas
rompes a mi alma en congoja,
mi amor de Barquisimeto
que es monzón y es Barlovento.