No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
¡”Amigo”, qué me puedes contar de tu confianza!
¿qué, te puedo contar yo de la mía?
de mis desdichas dices, que no sé qué desdichas;
De las que tú imprudencia se imagina...
de las tuyas que ocultas en tus cumbres;
no sospecho
no hay huellas porque no dejas ver tus pobres penas,
son de diamante tus pesares; sin olvidos, sin recuerdos
yo con olvidos y recuerdos
sigo en mis propios trajines depurados.
Es lógico que no seras para nada afable
pero eres diplomático ¡tal vez quien sabe!:
Te conoci arribista un pobre prójimo curtido
al que recuerdo
volando a fuerza de un porrito,
gratitud incensata que te hace morir estando vivo.
¿Por qué supones que eres más
entre los tantos?
Sin embargo, eres poco entre apocados
pero vos quieres ser todo entre los nadie
residuo en este mundo del escaso,
divagando el absurdo, que te jactas
entre hierbas y polvos dilirantes.