No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Soñé que estabas juntando tus manos junto a las mías,
de fabulas y de cuentos, de historias y otros entuertos
era un libreto de encantos como para engañar muertos
me animaba con tu arrullo, me alegraba con tus besos;
confieso que en tu figura, dormí escuchando tus gestos.
Yo recuerdo en aquel día, que pasaste por la puerta
y mis ganas percibían tus cándidas energías
y hasta a leguas yo sorbía la blanca flor que tenías,
adornadas tus corolas de rubios filos los pétalos.
Y abro los ojos y encuentro, que la noche es mi tormento
porque el cielo sigue oscuro porque el nido esta vacío
y porque mi alma enlutó al cuerpo
de escaso amor entre el sereno tirita,
abro los ojos y veo que en el incomodo aprieto,
no te encuentro ni despierta.
Y soñaba que en tus ojos se encendía una alegria
y en esos labios de almíbar y en esas manos de seda,
quiero poner mi consuelo en tanta espera
si hoy no estás quizá mañana,
y asi pasaré pensando todo este fin de semana.