No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Era una tempestad tan sospechosa
de interminables te quieros y deseos,
era una sensación de vértigos voluptuosos
con un mar de oleadas y de brumas,
era lo que nada era,
la inmensa curva que en picada aflora,
soñando en puertos, bajo una sombra exigua.
Y en esa inmensidad, de arenal y fortuna
sin besos prometidos, ni deseados abrazos,
murió nuestra ilusión al poco instante
y murio enredado el sueño sin regazos.
en esa inmensidad, de arenal y fortuna
sin besos prometidos, ni deseados abrazos,
murió nuestra ilusión al poco instante
y murio enredado el sueño sin regazos.