No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Y alcancé a percibir todo tu tierno aroma
y a disentir al sueño con mis formas,
a subir los peldaños sin bastones
por donde el agitar rompe los corazones.
No, basta con saber imaginar tus besos
toda tu savia y tus humedales dulces,
si en cada esencia que emana de tus poros
he sentido a la vida, con sorbos de energía
que se llenaron con tantos bocados de alegría.
Tu eres mi afán en mis tornadas horas
mi cavilar constante, mi aguda y larga espera,
tu eres el grito que en mi confín escucho
afinando de horror al desconsuelo.
Tu mis letras que lloran tu distancia,
tu la inoculada sombra que me cubres,
tu mi poesía sempiterna,
tu mi alegre canción en mis silencios.
Tu, mi agua del estero que remojas
todo el reseco insomnio de mis ojos:
por eso, aquí te espero hasta de hinojos
y de recuerdos pinto mis abrojos.
Mientras de sueño en sueño,
con mis manos exploro, el vacío letal
donde durmió tu cuerpo
y me es un laberinto sin respuesta.
Y cuando de palabra nos cruzamos,
y haces una pausa para entender mis lineas
presiento que en tu pecho,se anidan mis quebrantos
y me amas desde lejos abrazando a mi idilio.
¡Ven querida ven...!
que te quiero mas cerca,
que tengo el beso ardiendo,
y mi sombra invernando
ven que te arranco el alma,
mientras yo esté despierto.
Porque bien sabes, bien que estando muerto,
ni con desnudo luto,
ni con flores marchitas,
ni el beso de tus labios al sepulcro;
ni cirios encendidos sobre el pecho yerto,
ya no sentirán cuando pretendas tocarme,
porque estarán mi instinto y mi deseo
bajo ese manto gris que no es consuelo,
que allí estarán estáticos mis huesos,
que allí quedarán encallados, dormidos
los ruidos de mi voz, los de tu aliento
inmóviles, sin los huracanes de mi lívido.
Por eso, ven hoy,
y házmelo que se agite
tu lubrico candor con mis remansos.