No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Culebrillas, a 1 de septiembre de 2019
Vino unos días de espera,
y llegó muriendo agosto,
y en tanto se escapó el tiempo
viene de por medio el otro.
Vos y vos, sin asamblea
se fundieron en vosotros
vos haciendo que los otros
desdoblen la larga espera.
Disque vienen desde arriba,
"picando" filosofías:
que platón, que la Sofía,
que las indias, que los reyes,
que las pocas monarquías
se engordaban de las plebes.
Los de arriba se nutrian
de animadas despedidas
que en plena alba florencia
las palmas de la jauría.
Los de abajo os te miraban
como una columna de héroes
que optimistas sin rendirse
iban a ofrendar sus vidas.
Cuatro aguerridas se fueron
a batallar con los cerros
sin espadas ni fusiles,
sin cañones ni granadas,
se fueron para encantar,
y encantadas se volvieron.
No por demás, fueron gestos
que el Calazan y el arriero
de verlos pasar sonrieron.
El lucero no ilumina,
porque el sol le apaga y brilla,
y el conejo salta el fango
con el brío de su asombro.
Y atrás viene un par de ortegas,
sin brújulas, sin escudos
pues no son los caballeros
de las huestes medievales,
son un par de hijos cabales
que cuidan sus arrabales.
Sube la hilera que apuran
por el sendero de piedra,
por el collado un vaquero
domina el desfiladero
y el Manuel trepa el pajar
como un experto mulero,
sin corbata, ni bufanda,
sin guantes, sin pies de marca,
recoge las viejas huellas
del chaquiñan y enumera:
peñas blancas, cuchicorral,
tres cruces, Quilloloma
y musita un trabalenguas
guagraurcu, yanaurcu,
se enreda en la huasca el burdo
y conversa con el huaira.
Y abajo en las culebrillas,
exhaustas las aguerridas
vivieron para contarlo
¡jodidas pero contentas!
Valor de fuerza y coraje
les contagió en ese viaje;
ya no le asustan los vientos
porque llevan en su pecho
coraza y corazón tierno,
su candor prieto en el alma,
y Capac ñan no es un reto
sino parte de otros cuentos.
Por:
Roberto B. Escobar Meléndez
Manuel Taipe Peliza, informa que en Quilloloma estamos a 4600 metros de altura sobre el nivel del mar.