No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Y creció, y creció de un día al otro
la... ¡bandida!
y le llamaron diosa, sus amantes
y en tantos labios de candor viose brumosa
y en las cabezas locas de pasión
se alzose ufana
La diosa se estiró:
y en los sentidos sin pudor
se hartó en suplicio;
codiciada rondó con el olvido
cotizada murió entre sus neuronas.
Hizo soñar al que no soñó, despertarse
hizo desvergonzar a los más pulcros
El gringo se enamoró de saberlo perdida,
de saberlo maligna y pervertida
cuando le inhala en besos encendidos
cuando se estruja entre el vaso y el vino.
Y bandida como es...!!
tienta al ingenuo
adereza al ingenioso que se estira
y... ¡siendo tan mala, como pregona el gringo!
es más deseada...