No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Vino un señor vestido de camuflage, botas y casco,
dijo Emilio.
Apuntó al corazón de la flor con fusil en mano y lo mató,
ya de esos pétalos destrozados que volaron esparcidos
nadie lo recuerda!
Vinieron las gaviotas a retar a los pájaros de guerra,
a exigir su tranquilidad, su armonía vital y cotidiana,
y sus pilotos no entendían; hablaban en inglés
y con su ruido atronador no dió chance a que el otro viviera,
esa PAZ, que sigue austera.
Pusieron misiles apuntando a la luna, que tampoco huye
porque hay un derecho universal a la vida, sin que sea utopía.
Se instaló frente a un olivo un tanque
amenazante pidiendo se aroodillen.
Pero el árbol resiste de pie
y entiende que los poderosos matan sin comprender
lo que es luchar y morir defendiendo la vida,
y nos queda a nosotros, seguir impávidos,
impotentes, contemplativos, a este otro lado de la orilla.