No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Releí otra y otra vez tus letras,
¡constreñido en tu ausencia
con mis acostumbradas retóricas en silencio
contemplé todas tus distancias remotas,
mirando otra vez cómo se encumbra el vuelo
sin el bañó fecundo de tus besos!
Pero te veo andar con la nostalgia
cuando te alegra caminando en tu playa,
en tus horas intensas que encendío mi recuerdo:
vos con ese amor que abrigó al invierno
yo que en estos días me humedezco
y me rindo al cauce tibio que resbala,
en el extenso caudal de nuestro Paraná.
¿Qué pasión profunda anegó mi silencio?
Las sendas no han cambiado, siguen siendo las mismas
tu nombre en mi memoria, tus vientos
tus besos, tu ternura que anidó ese fugaz momento.