No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Sabes que se me ocurre... ahora?,
contarte de que en el desierto corazón
siento que, siento
y cuelgan de mis regazos los albores
los trapos, las ilusiones, los recuerdos
de otros candores que nunca fueron míos.
¡Y cómo no hacerte saber! que hoy te encuentro
vestida de pasión; de blanca seda,
de nardos y de rosas encendidas;
todos los días desde que al fin te encuentro.
De carmín y de néctar en tus labios
de olivo y de romero en la paz de tu seno,
de yedras y de rojos tulipanes
cuando surca el aura en tu silueta
y claro que hoy recuerdo que hace rato no supe
de que vos existías;
con tu candor y tu cándida armonía,
y tampoco sabías que otro estaba en el mundo
un poquito disperso pero atento
por saber lo que en tus adentros sientes
y que es, mucho más...
cuando sepas que parece que ¡te amooo!