No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Mi Olivo era un gigante: verdinegro por más señas
que de arriba de la loma, bajaba a tomar su sombra,
¡ay!, mi olivo que en sus ramas, soñaba en la paz de enero
y enabril cuando el invierno, con sus ramas me cubría.
Nunca era cierto pensar, que alguien de tu tronco olvida
y olvidando que en tu savia se alentaban nuestras vidas
vino un corazón profano e hincó el hacha,
ignorando que eras paz, que eras símbolo de vida
te echó al suelo y todavía con la cera te encendía.
¡Ay!, mi olivo que en tus ramas, se colgaban tantos nidos
y el nido que yo tenía bajo tu pata extendida
fue reemplazado de suelo, de cenizas,
en el viento se aventó tu polvo,
que no hay el tal humano que rinda cuentas
de su imberbe felonía.
Mi olivo, en su fronda asía, a las buenas y a las malas
energías que subían y energías que bajaban
por su tallo grueso y fuerte, alimentaba a mi limo
que nunca pensé perderlo
y menos saber que un día, tu savia en llamas se erguía,
y tu paz así encendida, en tu copa se extinguía.