No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Te extenúas con tu rabia y agonizas
implorando volver a tu pasado,
pobre de corazón ¡muere el esbirro.
Lento y cabizbajo te vi, dices que estás feliz
y eso no es cierto
solo quieres desentrañar tu indiferencia.
Y este esbirro que sueña en su patrón,
se pasea simulando vigor, pero es ajeno
come del otro Estado
del que reniega y orgullosamente ahora
digo también que es mío,
se nutre el buitre con sueldos rebuscados
aunque sea incapaz y sea inepto;
y acecha al que trabaja y al honesto
y en su ego es el perfecto,
¡este triste apocado!
Cuando sufres, no es porque ya estás gordo,
"compañero"
sino porque tu infamia te traiciona
y sudas esbirro conspirando:
el cómo descomponer a tu contrario.
Puedes, ser político vil esbirro
pero otra es la época,
no el de tu poco valor, ni tu menguada patria
de esa que endilgas en tus delirios vagabundos
que es mejor vivir adorando al indigno.