No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Mi carnaval,
era de dulce y sin pretexto para salir de farra
y volver y cantar,
y saltar con las burgas del ensueño
y bailar,
sólo bajo el poste del alumbrado mustio
con tambor en mano y polvo en máscara,
como alguien que forzado, convida un baile lento,
tan lento que es distinto, al que baila con gana.
La gana que enciende el otro no es la gana que me engaña
pero bailo y contoneo, dos pasos, con mi tambor;
y todos descompasados;
bajo las sombras del tiempo nada parece sin gusto
que uno lame al SON del viento las ofrendas del arbusto.
Y vivaaa, el lance de las flores...!,
y el lance de las violetas.
Que igual como afloran, mueren todas las rosas del Conde
que en vida son sempiternas
y muertecitas se entierran
bajo el mismo verde pasto,
y que la única flor que vive
y canta, aún; cada vez más adorable...
es ¡¡nuestra Violeta Parra!!.
Y, como tantos otros cantan
de qué;
"así se hace, y se hace así"
mi carnaval ya está muerto
sin saberlo cómo se hace,
!qué tan raudo se nos fue
bailando en su trago amargo!