No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
...así me empeño a patear paso a paso en las mañanas,
con el deseo de ver cómo crece el hermoso retoño,
con el síntoma de aclarar los desesperos,
con la parsimonia del horizonte apagado en las nubes;
espeso el resplandor de mi comienzo.
Despertar que se siente a la agonía,
cómo te desengaña
el efímero contento que viene y va,
que se asombra, que esgrime...
del pasado que fue y del incierto que sigue...
...es un día más que se levanta y finge,
que la calamidad te calcina o te alela;
y cuando es invierno en éste espacio y es agreste
gimotea el alma de desprecio.
...y cuando no vas ni se siente que vienes
es mucho más que estar a solas y en la noche
pasando del purgatorio hacia el infierno.
...pasar así, es para ir sin más retorno,
mirando a la tarde aletargada; fría
del tibio desierto donde pisas,
al tibio del gélido prado que sentía alivio.
...arrastrado en el vendaval del devaneo
me cobijo pensándote, entre los míos
para cerrar los ojos de cansancio
y casi desanimado,
me despierto otra vez entre los tuyos,
para terminar pensando
entre nosotros
y en cada infinidad de nuestro mundo.