No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Musito, gimoteo;
siento a las venas como que mueren y se excitan
como que viven y marchitan
y esta lápida de bruma, y este cristal de lluvia,
y este azul entumecido que parece que llora,
que te anhela, que espera;
mientras tú te peleas con la que uno reniega,
sabiendo de una vez que cualquier día partes
para nunca verme, para dejar de oírme;
para no volverme jamás a decir
que ¡te quiero!
y la mía,
esa vida mía, que no sabe sí en Málaga
mi amor siente que vive,
que no sabe si encarcelado mi corazón
siente que muere
solo sé que en ésta rivera estoy
ausente en este mi momento,
lejos de mí ego; lejos de vos
que fuiste mi contento...
trastorno una copa de melancolía en la memoria,
abrazo a la botella...
no sé, si es botella de cariño o de tedio
pero… ¡ abrazo!
botella de alegría debe de ser cuando sepas,
que crucé el Atlántico por verte
cuando ya te has ido...
pero celebro lo que la vida por más imberbe que ésta sea;
¡te da y tienes que recibirla!,
¡te ofrece y tienes que agradecerla!
te quita y tienes que resignarte
siento ya, mi rebaño de besos
colmar la cripta donde posas;
siento llover en mis ojos
la acuosa pena de perderte,
siento ir y venir
a mis cuitas que llegan y se esconden
y oteo este horizonte;
que parece tan bello,
parece el Gibraltar sin el mediterráneo
parece tu Málaga jactándose de amor
con su Marruecos
y deliro y me borracho
y son mis ojos los que lloran
y los que en este ayer se ofenden
te voy a señalar en mi almanaque
¡dulce, leve, tierna; como fuiste, ¡Martínez!
esa fecha remota que nunca ha de llegar
para estrecharte
ya estoy anotando en este calendario;
el día en que tendré que salir a buscarte