No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Cierto debe de ser cuando me han dicho
que ni el ángel ni dios tuvieron sexo
que solo vos y yo,
que vosotros y aquellos
se encuentra entre pelvis y pelvis y hacen eso
¡y que tan inmortal!
es... sentirlo al sexo,
al mío y al de vos humedeciendo
hambrientos como dos hienas en celo