No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Se escapó el desamor en mi inhóspito pecho
me fasciné del limo que ostentas en tu playa
y vengo de recorrer en el remanso de tú guayas afable:
en las exóticas sinuosidades de tu costa
en los perfiles de tus suaves entornos
en cada perplejidad y en cada prado.
Te regalo mis besos te acuno en mis abrazos
con mis susurros y mis cuitas que te ¡extrañan…!
Que eres mi perla sospeché; la del pacífico
que tararee las notas de un pasillo en la voz de Julio
recordándote lozana en este agosto.
¡Y yo!, y yo que te aguardé a la luz del verano
pintando de carmín tus labios, en mis labios
y de roja pasión la seda de mi almohada
que se batióse al húmedo calor de tu precioso puerto.
Y te siento que llegas sutil, y enamorada perla
adosar los espliegos de mi monte
y yo de vos convidándome el zumo
que emanaba de tu capullo en rizo