No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Sr. Jefe de Estado,
Salut; por mi ignorancia,
por la tuya, por esa de vosotros
la nuestra, la de aquellos,
esa fortuna fatua que es de todos
Acá la arcilla está que espera
de gélido airecillo parte el alma,
entumece, alela;
y para evitar que arengues en las calles,
al enjambre de hambreados estudiantes
que protestan;
la jauría arremete.
Las crónicas se jactan
sobre el tétrico semblante,
cara limpia de cielo, en parte de la sierra
y nubarrones ligeros en la costa;
del engaño zagas que conspira este todo.
En un día pendiendo de las nubes,
el pan el vino tu destino,
¡pobre intestino!,
Quiere decir que todo está en orden:
que el dólar, que la CIA, que los burdos gorilas;
que de la economía, nos menguan el mendrugo,
bocado fácil gobernando un verdugo,
veneno endeble, ración de prole pobre,
mientras las lenguas del rico más te sobre,
descansaremos en ¡Paz!, pero en un cofre.
Ya vas a ver
que nuestras vidas no cuestan ni un comino,
el sr. Presidente guarnecido por canes,
de parientes y amigos “las altas dignidades”