No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Es tan cierto que avistas el confín y no la aurora,
que fulguraban para los hijos que vistes, cuando niños,
que arrullabas de amor cuando en el nido,
los vástagos dormían encendidos de vida...
y a veces ateridos.
No llores madre que a todos nos sorprendeee!!
de que no son las canas, ni éstas pálidas arrugas;
son tus ganas que nos infunden vida,
y qué importa...!! si me lamento o te lamentas
porque las aristas de tu cieno es mi herencia
y en él siento que viven tus consuelos,
y en él siento que mueren mis desvelos.
No llores, ni implores, ni reniegues,
no me hagas sentir adverso a los rencores
que todo es bueno teniendo tu ternura
y todo es malo cuando trago amarguras.