No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
No te has cansado todavía?
de mis insoslayables arrebatos
de mis desconsolados caprichitos,
de mis descomedidas infancias infundadas!!
Te sigo admirando en tu cotidianidad simple o sencilla
de sobriedad residual, en todo caso
de paciencia virtuosa que me anegas,
de pura calma los días que estás cerca,
de pura incertidumbre cuando se que estás lejos
Sé, que no existes solo vos entre las tantas
y me pareces única;
única vos la que siempre me entiendes
única vos la que con mis torturas no te mueres,
me reclamas y, yo te admiro ufana,
me animas y, me dejas como a un hijo
a solas en la tierra, cuando vienes y vas
asumiéndote mía...