No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
No importa,
no voy a estar presente en tu sepelio
no voy a escuchar si doblan las campanas de tu pobre vereda
no, te molestes que sí voy a aprenderme algún rosario
rogando que seas feliz en el eterno;
y, por supuesto que voy a velar por tus recuerdos.
El cisne azul ha muerto...
de soledad, de pena, de azarosa torpeza,
de obsesión, de debilidad, de tristeza vencida
cuando repentinamente se desgarró el plumaje,
buscando escaparte de la vida
y dejar en la orfandad al San José de Albán
que le haces falta:
cuando tus huellas pasaron por la esquina,
cuando la ternura de tus ojos azules dieron vida.
¡Resiste! Cisne azul, ¡resiste!.
Yo me conformaré al saber que a todo mundo
le abraza el tiempoy muere,
pero no con premura...
¡y me alegraré!, que si resistes vives.
No es cierto que enmi corazón
hay desamor y descontento, (hay llanto)
hay recuerdo, y roen todavía mis caricias...
que entre tus manos se te posan las mía.
Y que el murmullo del aire te enreda de susurros...
No te despidas aún cisne azul, no te despidas
que es pesado volar sin intentar la vida.