No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Transitando, transmutando
llevando en los pechos un hogaño
deseo de tenernos y estrecharnos...
vos y yo en distintas sendas,
en recovecos de ansiedad perdidos,
¡qué del amor, qué del ayer, qué del ahora...!
...qué del mañana soñando en las querencias,
qué del futuro animando a la indolencia
vos en tu sórdida “corrientes”
yo en mi calle de esperas:
quizá tu voz lo escucho
quizá de tus labios saboreando,
no me equivoco que a distancia
también sorbo tus desencantos