No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Salí de remo esa noche; y el remanso era reseco...
de remo en remo sorbía... y me remaron.
La playa me dejó un sueño, abrupto para encallar
y dos canciones sonaban; la del silencio y del mar.
Cuando llegó de repente una balsa, un ancla un remo
me ufané para esperarte, me detuve por amarte...
y la noche se hizo triste porque temía zarpar.
Como la vida se apresta, solo para encrucijar
para que en dos años valga lo que en uno puedes dar?
La mía cuando despierta se muere para olvidar…!
Soñé como nunca sueñan, las ánimas, ...los mortales
como nunca sueñan tantos, hijos de tales y cuáles.