No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Y parecía venir, la marea y la tormenta
juntas de la mano todas, las tempestades del siglo
mientras el barco se va; y en él se van mis candores
que tuve para encantarte, cuando te ofrecí
todo el amor que en los claustros,
de mi alma siento que muere.
Tú me hacías soñar soñando
que alzaba la cortina a verlo: si su lumbre me alcanzaba,
y oía saltar a grillos por encima de las piedras,
y que un aroma que enciende salía de entre sus piernas
y que un ávido respiro despertaba con sus besos
y, vos y yo, entretejiendo las dudas, vos de mi mundo
yo, de vos que aún no entiendo,
cuál es tu mundo perverso
Mientras el cuerpo se aferra
a pensar que estoy viviendo
levito por tu cornisa a colgar de tus paredes
las yedras verdes, las rosas, ...oh, las hojas aromadas,
porque en tus ojos las noches me insinuaban que te amara
y ya era tarde que vi:
que muerta camina tu alma.