No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
De algo me asombras
pero no de quebranto…todavía;
sombra del limonero me pareces moza,
me hace feliz a distancia la existencia tuya
que parlotea y gime como que estás conmigo,
tus labios que me cuentan de tus besos
los míos que te aman de contentos
vos que estás distante a mi otro lado,
de lisonja en lisonja,
del néctar bañado en tu cristal mi amor mojado;
desamor por mi ausencia
incertidumbre de la torpe nada porque estás y no estás,
porque existo y no existo
yo, de esta otra que es mi orilla
orilla en los ribetes de mi almohada
de sueño en sueño, de sabor a rosa imaginada;
de néctar y de sal son nuestros gestos
de rubíes plateados nuestros lirios
y no se encienden aún los cirios de ese encuentro
mis locuras en el extenso Atlántico naufragan
en las riveras contiguas del Pacífico nadan,
en las entradas rugosas del Indico se ahogan,
en las rectas y circunferencias
de mi soñado y azul Mediterráneo se desnudan:
y emergen pasiones que se estiran
y no quiere morir el asombro, el anhelo,
de tu rizo que se pinta en la memoria;
acá sigue amaneciendo y yo en tu sueño
allá cierra el ocaso, y vos agitas mi vuelo
Si un día me haces falta,
cuando rastros no encuentres de mi andanza
tal vez; se afligirá tu pecho de ironía