No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
inhóspito el espacio de mi amada y se retuerce el yo compartiendo tu ausencia, comprendiendo tu asombro mi cabeza adrenalina en la andanada pesa, rota ya mi impotencia y también la tuya esa que de mis cánulas se expande esa que en tu alegría se desprende...
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