No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Deslumbrado y pese a todo el truhán vino y el truhán fue mascullando en desaliño de excelso don, el "señor". Buscó en la fama de indigno arguyendo que es inmune, y dice que ya está en el monte pregonando, "así soy yooo". Así debe ser supongo... ya vas...
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