No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Era el calor matinal de tus sombras Nariño, que zumbó en lisonjas alegres al son de Catambuco, de Pasto, de Chachagüi, del Tablón, del Manzano, Cruzando el Remolino para el Cauca, peinando con mis ojos las quebradas pendientes de Mojarres, del Estrecho,...
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