No quiero perturbar tu existencia, porque vos también eres parte de la mía. Y a la final el mundo no se termina con la existencia mía, ni la tuya. A veces o casi siempre, todos vivimos algo de lo que unos pocos extraños no lo viven.
Esculco los pasajes sin paisajes y en una desértica inocencia, navego en este mundo, árida la imaginación, a veces pródiga pobre la pasión que no brotó en el pecho; y el puntero se inclina explorando la huella, de coloridas formas y alucinadas horas donde...
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